En los últimos años, el enoturismo, la modalidad de viaje o actividades de ocio que gira en torno al mundo del vino, ha experimentado un notable aumento de su popularidad. De hecho, según datos de ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino), el número de visitantes a bodegas, viñedos o catas creció un 18% en 2023 respecto al año anterior, alcanzando más de 2,9 millones de visitas en las rutas de vino españolas.
Esta tendencia demuestra cómo los viajeros buscan vivencias cada vez más sensoriales, puesto que el sabor y el olfato son los verdaderos protagonistas de estas actividades. En este contexto, el merchandising para enoturismo es una herramienta fundamental para que la experiencia trascienda el momento de la visita y los turistas busquen de nuevo las sensaciones experimentadas.
· El papel clave del merchandising en el enoturismo
Uno de los objetivos del enoturismo es conectar a los visitantes con la historia y la tradición de las diferentes regiones vinícolas y sus bodegas. Por ello, se trata de una experiencia que implica emociones y despierta el interés de los turistas por seguir vinculados a esa sensación. Y los productos corporativos de los negocios especializados en este tipo de actividades son una buena forma de mantener viva dicha conexión.
En concreto, un producto físico y personalizado se convierte en un recuerdo tangible de la vivencia y el lugar. De este modo, cada vez que el visitante lo utiliza o lo ve en casa, revive la experiencia y genera una asociación positiva del objeto con la marca.
Asimismo, más allá de reforzar la imagen del negocio en las mentes de los turistas, los regalos promocionales también cuentan con grandes ventajas dentro de la estrategia de marketing de las empresas vinícolas. Por ejemplo, vendiendo productos con el logo de la firma se convierte a los visitantes en promotores naturales de la marca. De este modo, se genera visibilidad de los productos y la compañía en encuentros familiares, reuniones con amigos o en cualquier lugar dónde se pueda utilizar el merchandising vendido.
Además, cabe destacar que ofrecer la posibilidad de comprar objetos físicos más allá de la experiencia enológica, también supone una fuente de ingresos adicional. Así pues, si se apuesta por productos que combinen calidad, estética, utilidad y un vínculo con el mundo del vino, los beneficios económicos pueden extenderse más allá de las actividades vendidas inicialmente.
Finalmente, contar con un catálogo de productos personalizados coherente con la identidad del negocio puede transmitir tanto profesionalidad como atención hacia los visitantes y sus intereses. Y es que se percibe como una muestra de cuidado en cada momento de la experiencia enológica, contribuyendo a crear una marca sólida, seria y orientada a la satisfacción final del cliente.
· Tipos de regalos para bodegas y rutas del vino
Más allá de la estética, el éxito del merchandising para enoturismo radica en ofrecer productos prácticos, de calidad y estrechamente vinculados al mundo vinícola. Es decir, ofrecer productos de la gama textil como camisetas, gorras o sudaderas personalizadas, puede ser interesante y siempre es recomendable contemplarlo como opción. Sin embargo, existen artículos mucho más apropiados y atractivos para el tipo de público que disfruta de las experiencias enológicas. Te contamos algunas de las opciones más demandadas por los visitantes:
- Bolsas reutilizables para botellas: Diseñadas para transportar botellas de vino de forma segura y cómoda estas bolsas resistentes pueden estar fabricadas de algodón, fieltro, yute o materiales sintéticos reciclados.
- Sacacorchos y abrebotellas: Un imprescindible para cualquier amante del vino. Los hay en formato palanca, camarero o automáticos. Además, su variedad de materiales permite que se creen diseños perfectamente adaptados al público de cada bodega.
- Cubiteras y enfriadores: Pensados para mantener el vino a la temperatura perfecta durante comidas, cenas y catas. Al llevar el logo o nombre del viñedo permiten reforzar la imagen de la marca tanto en el hogar como en entornos profesionales.
- Copas y vasos grabados: La combinación perfecta entre funcionalidad y estética. Por un lado, son un producto de lo más útil para aquellos a quiénes les gusta degustar buenos vinos desde la comodidad del hogar, mientras que, por otro lado, gracias a su estética y diseño, sirven cómo elemento decorativo siempre que no se usan.
- Tapones y bombas de vacío: Accesorios diseñados con el fin de ayudar a preservar la frescura y las propiedades del vino una vez abierta la botella. Los tapones sellan herméticamente, mientras que las bombas de vacío extraen el aire, evitando la oxidación.
- Sets completos: Estuches de vino personalizados que incluyen sacacorchos, anillos antigoteo y tapones, entre otros, permitiendo que cualquier ocasión que se celebre con vino equivalga a la experiencia de un viñedo.
- Tablas de cortar: Son el acompañante ideal para las catas de vino, tanto en casa como en cualquier bodega especializada. Permiten presentar quesos, embutidos o tapas de manera elegante y aportando un toque rústico.
En conclusión, el turismo enológico sigue ganando popularidad y, en consecuencia, el merchandising para enoturismo se está convirtiendo en un elemento esencial en las bodegas y las rutas de vino del país. Y es que como hemos visto a lo largo de este artículo, no solamente prolonga el recuerdo emocional de la visita, sino que también transforma a los visitantes en embajadores de marca, aporta ingresos adicionales y eleva la imagen de profesionalidad.